LOS COCINEROS

Somos libres, al menos hasta que se demuestre lo contrario. Provenimos de casas, donde la cocina, ha sido el espacio central donde se ha desarrollado la vida familiar. Desde niños hemos vivido rodeados de productos naturales y elaboraciones caseras. Hemos dedicado parte de nuestra juventud a otras labores (técnicas, creativas, artísticas, sociales…) y ya más mayorcitos nos hemos formado y sumergido en el mundo profesional de los fogones.

Disfrutamos como niños haciendo todo desde la materia prima básica, elaborando y dando color en el plato. Tenemos siempre presentes las elaboraciones clásicas de nuestra maravillosa cocina vasca y nos animamos con las de otras regiones y países. Planteamos una dinámica continua en la creación de platos en función del producto de temporada que adquirimos. Somos muy animados, nos encanta seguir ampliando conocimientos, usamos técnicas clásicas y actuales, nos planteamos retos y objetivos para superarlos y plantear nuevas realidades. Sugerimos, buscamos emocionar y a veces provocamos.

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EL PRODUCTO

Queremos ir demostrando el poder que tiene la cocina de producto sostenible a la hora de mantener y mejorar nuestro entorno y estamos muy centrados en ello y poder ofertar elaboraciones asequibles a quien pase por nuestro local. Gaztañaga.

Está en nuestras manos adquirir materias primas de calidad y es la línea en la que estamos trabajando. En base a la cercanía que tenemos con los productores, trabajamos con materias primas de temporada, frescas y sostenibles. Variamos nuestra oferta sin ningún complejo, en estrecha comunicación con nuestros proveedores, sabiendo que lo que se cultiva hoy estará en nuestras manos en pocos meses. Respecto a los productos del mar preferimos trabajar con pescados “menos nobles” pero salvajes en vez de con ciertos pescados estrella criados en piscifactorías. Sacamos gran provecho de las algas, y contamos con proveedores con certificado ecológico. Buscamos también en el origen de las carnes, derivados lácteos y los huevos que se trabajan, el trato más digno posible. Todo lo que se puede recolectar de la naturaleza (setas, hongos, plantas, frutos del bosque…) nos da muy buenas sensaciones. Es hacia lo que vamos, en productos elaborados como el vino y el aceite ya tenemos referencias bio con las que trabajamos todos los días.